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Programas Sectoriales

Presentación Sectorial

En un entorno tan sumamente competitivo como el actual, donde la continua adaptación al mercado exige constantes cambios para lograr el desarrollo y el crecimiento de las empresas, la formación se ha convertido en un factor clave para el éxito. Una de las principales contribuciones de la formación es conseguir que las personas soporten mejor y de manera más eficiente estos cambios organizativos. Otros aspectos que hacen de la formación un elemento estratégico en la empresa son los siguientes:

  • Motivación del personal, mediante la creación de un ambiente estimulante y emprendedor.
  • Apertura de un nuevo canal de comunicación entre los individuos y entre los grupos, base de la eficacia organizativa.
  • Mejora del desempeño de las actividades de la organización, favoreciendo la adecuación profesional de las personas a las exigencias de sus puestos de trabajo.
  • Atención al desarrollo profesional de la persona, favoreciéndolo a través de la integración de sus intereses individuales con los objetivos de la organización.
  • Creación y mantenimiento de una cultura corporativa, marco de referencia de todas las decisiones empresariales y elemento de integración del personal.
  • Generación del cambio, a partir de su aceptación como filosofía y del reconocimiento de la cualificación como medio para afrontar eficientemente la evolución tecnológica.

fachada2008001Sin embargo, hay que tener en cuenta que una acción formativa aislada en el tiempo, aunque puede ser eficiente para paliar alguna carencia concreta de la organización, no contribuye a sostener la evolución continua de la organización con el objetivo de conseguir una posición estratégica en el mercado.

Para que tanto la formación como el desarrollo de los recursos humanos sean una palanca del cambio organizativo, debe concretarse en un plan de formación integral y permanente, gestionando desde un área de servicio interno de la organización con una posición clave.

La formación facilita el éxito de las empresas, generando sinergias, cuando abarca -tanto colectiva como individualmente- todas las áreas, así como sus ciclos y momentos, e integra -de manera explícita- la idea empresarial global.

En contextos de cambio constante, una formación continuada y planificada en el tiempo, que responda y se anticipe a las necesidades reales de la organización, garantizará la efectividad de la inversión, pues así se pilotará el futuro con acierto. Para que ésta sea integral y permanente deberá formar parte indispensable del proceso de planificación estratégica de la empresa mediante la planificación de la formación, la cual, considerando los aspectos generales e individuales, se concretará en el plan de formación anual.

Para planificar la formación con éxito es necesario tener siempre en cuenta cuatro factores básicos:

  • Contar, desde el primer momento, con el apoyo e implicación de los miembros de la dirección.
  • Conseguir que la necesidad de formación sea compartida por todos como una parte fundamental del negocio de la empresa.
  • Contar con la participación del receptor de las acciones de formación.
  • Disponer de un departamento de formación que desarrolle un papel activo y de servicio en la organización.

Un modelo de formación integral y permanente aporta la metodología básica para afrontar con éxito el desarrollo de los recursos humanos en una empresa.

 

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